lunes, 12 de noviembre de 2012

LA CASA DE LAS IDEAS


Hay quien dice que después de un día como hoy, ya no es capaz de dejar de pensar ni de generar ideas. En el fondo me da envidia. No creo tener esa capacidad ni llegar a adquirirla nunca.
Hoy he DISFRUTADO, y lo digo con mayúsculas porque lo he hecho plenamente, de una completa sesión de formación en creatividad. He aprendido mucho, aunque ni una milésima parte de lo que me queda por aprender.
Nunca he incluido este concepto como una de las características que puedan definirme, pero me he sorprendido a mí misma generando ideas que en primera instancia me han parecido fantásticas, aunque no sé si llegarían a pasar el filtro de la evaluación, pero eso es lo de menos, porque hoy he sido consciente de que lo importante es generar esas y muchas más. Ya se seleccionará después.
Hemos hablado de los límites que les ponemos a nuestras ideas y de lo que dificulta eso la generación de las mismas. Tienen razón, el propio sistema nos va ciñendo el cerebro hasta que lo queda seco.
Empleamos poco tiempo en pensar, descartamos por sistema todo aquello que se sale de nuestra lógica sin darnos cuenta que algunas ideas por raras que puedan parecer nos pueden dirigir a otras que pueden ser fantásticas y a las que nunca llegaremos si eliminamos las primeras.
Evidentemente esto no es ninguna panacea, no he descubierto la solución a todos los males, ni el origen de la paz mundial ni, por supuesto, el secreto de la felicidad, entre otras cosas porque esto es algo con lo que se lleva trabajando años, aunque últimamente está bastante de moda; sin embargo, creo que no se le ha dado ni la importancia ni el reconocimiento que se merece.
Y ahora se me vienen a la cabeza la cantidad de ideas que nunca han visto la luz y que deberían haberla visto, aunque solo hubiese sido durante un instante para un inmediato descarte. ¿Quién sabe cuántas cosas se han ido quedando en los tinteros de nuestros cerebros?
Está claro que “El cerebro es la casa de las ideas.” y que de vez en cuando hay que abrir puertas y ventanas para dejarlas salir.

domingo, 11 de noviembre de 2012

LA BALANZA


Tomar una decisión no siempre es fácil, pero para ello podemos contar con el sistema de la balanza. Elaborar una lista de ventajas y otra de inconvenientes, y comprobar, como si en una balanza se colocara, cuál de las listas tiene más peso, facilita bastante la cuestión.
El problema viene, cuando a ambas listas, que son bastante objetivas, añadimos elementos subjetivos como el compromiso, los sentimientos, la lógica o cualquier otro de esta índole.
Vamos, con esto vengo a decir que me está costando la propia vida tomar una decisión sobre una cuestión que, aunque es importante, no alterará en absoluto mi estilo de vida, mi economía, ni mi situación laboral.
No quiero ni pensar si ahora mismo tuviera que tomar decisiones trascendentales, aunque por si se me diera el caso debería ir buscando balanzas capaces de pesar cosas como el cariño y la empatía a la vez de una completa lista de pros y contras.

viernes, 9 de noviembre de 2012

ÉTICA


Además de ser una asignatura que en su momento creó controversia entre AMPAS, Colegios, profesores y gobierno, es un concepto, relacionado con la conducta, que el que no la tiene, intenta trasmitírtela.
Es curioso, pero sigue en auge el dicho “dime de qué presumes y te diré de qué careces”.
Esta tarde una clienta, de las que siempre están en posesión de la verdad absoluta, ha sido pillada en una conducta “poco ética”. Inmediatamente ha intentado darle la vuelta a la tortilla, queriendo hacerme ver que la que no tiene ética soy yo. Hay que tener cara.
He buscado la definición de aquello que, al parecer no tengo, pero que me ha tocado las narices y más concretamente la moral.
La ética es una rama de la filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir.
He decidido que esa premisa que marca que el cliente siempre tiene la razón, la voy a aplicar sólo a aquellos que demuestren tener ética.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

QUINCE AÑOS ATRÁS


Hace quince años, con mis veinticinco recién estrenados, pensaba que me iba a comer el mundo y faltó poco para que fuera el mundo el que me comiera a mí.
Aquella fatídica noche aprendí a mirar al miedo de frente y a ser consciente de los riesgos que nos acechan día a día, aunque aquello me costara varios meses de pesadillas y despertares sobresaltados.
Esa lluvia que azotaba nuestra región en tan sólo una noche, mientras yo transitaba por carreteras cortadas por improvisados ríos, produjo daños, tanto materiales como personales que dejaron huellas imborrables.
Quince años después todavía se me encaja la mandíbula y aprieto los dientes cuando conduzco mientras llueve y hace viento.

lunes, 5 de noviembre de 2012

EL PAPEL LO AGUANTA TODO.


Esta noche, que he tenido que volver a traerme trabajo a casa, me he sentido por un instante como muchos de nuestros políticos.
En la elaboración de un informe que me trae frita y llegando ya al final del año, ando buscando las palabras adecuadas que cumplan una doble función: primero destacar el trabajo realizado y segundo que permitan la continuidad del proyecto durante otro año más.
Esto estaría bien si no fuera porque al final terminan apareciendo términos que aunque suenen muy técnicos, nadie entiende o metas que ya de por sí son inalcanzables.
Definitivamente, y obligada por las circunstancias, terminaré un informe en el que, al igual que en los programas electorales, aparecerán muchos objetivos que nunca se cumplirán.
Y aunque me lo llevan diciendo mucho tiempo, ahora me doy cuenta de que el papel lo aguanta todo.