domingo, 26 de mayo de 2013

MIRAR HACIA OTRO LADO


El trayecto no era muy largo, pero al arrancar el coche, la radio se puso en marcha de forma automática.
Hora en punto, sintonizada Ondacero, noticias a diestro y “siniestras” (sobre todo siniestras) y tras pasar por un par de calles, al realizar un cambio de marchas, con la mano derecha todavía sobre la palanca, mi dedo índice hizo un estiramiento espontáneo dirigido a pulsar el botón de la radio donde tengo sintonizada Cadena 100.
Durante unos instantes, mi dedo permaneció en esa posición ante mi duda sobre cambiar o no de cadena. Por un lado me podía el interés por conocer de nuestra situación, tanto nacional como internacional, por otro lado no tenía ganas de sentirme deprimida, indignada o ambas cosas a la vez, si eso es posible.
Domingo por la mañana, ya había leído el periódico, y por una vez venció la cordura. Era el momento de mirar para otro lado. Dos segundos después, mi radio emitía canciones de moda que me proporcionaron un viaje agradable y sin sobresaltos.

sábado, 25 de mayo de 2013

JAZZ EN EL JAZZ



Hace unos días nos avisaron de que el jueves 23 habría un concierto de Jazz en el Jazz.
El motivo era el Apoyo al Conservatorio de Mérida; los músicos, alumnos y profesores del mismo; el público, cualquiera que se quisiera acercar por allí a partir de las 10 de la noche; y el lugar, no podía ser otro que el Bar “Jazz” de Mérida, que lleva desde finales de los 80 deleitándonos con su selección musical y un fantástico ambiente.

 Fuente: http://www.extremaduradehoy.com

 
Mi postura frente al interés de “algunos” porque el Conservatorio desaparezca, es de apoyo total al centro; entre los alumnos está una de mis pitufas (aunque pequeña para estos eventos) y entre los profesores mi buen amigo Vicente. El jueves a partir de las 10 me pareció el día y la hora perfecta y allá que nos plantamos.



El tema se desbordó un poco, tanto en potencia de sonido, como en asistentes, pero, sin duda alguna, mereció la pena. Buen motivo, buena música y estupenda compañía hicieron del momento una reivindicación de lo más agradable, sin contar todos los recuerdos que, relacionados con Vicente, volvieron a mi cabeza de mis años de estudiante. Por aquella época, solía colarme en el patio de butacas del salón de actos de la residencia dónde vivíamos, para escuchar los ensayos de aquel estudiante de piano, que ahora estaba en el escenario y que lleva ya unos años ejerciendo como profesor en el Conservatorio. Tuve la suerte de disfrutarlo entonces y la de poder seguir escuchándolo ahora. Para mí, todo un privilegio.