sábado, 28 de abril de 2012

APATÍA

Creo que tengo apatía.
Esta fue la respuesta que le di a un amigo cuando me preguntó qué me pasaba tras observarme durante más de diez minutos con la cabeza apoyada en mi mano, dejada de caer sobre la mesa y mirando fijamente el árbol que hay al otro lado de la ventana de mi salón.
Anda ya mujer, lo que tienes es cansancio. Se te ve en la cara. Me replicó él.
Ni de rebatirle tenía ganas. Me limité a decir: Será eso entonces.
Durante más de una hora permanecí con la misma pose y realizando la misma tarea, observar el árbol meciendo suavemente sus hojas.
Definitivamente estaba sufriendo un caso (no muy grave) de apatía.
apatía
1.       f. Dejadez, falta de interés, vigor o energía:
http://www.wordreference.com/definicion/apatía

viernes, 27 de abril de 2012

EL PARQUE DE LOS PAVOS

Cuando le pregunté a una amiga qué podía hacer en Plasencia entre la una del mediodía y las cuatro de la tarde un día de diario, su respuesta fue más que evidente, comer.
El día prometía ser entretenido, laboralmente hablando, y la verdad, no me apetecía mucho, finalizar la jornada de mañana, meterme en un restaurante a comer y volver al trabajo, por lo que una vez se lo hice saber, me planteó la opción de visitar “el parque de los patos”.
-Bueno, así lo llamo yo, porque tiene muchos patos, pero se llama… ah, sí, el parque de los pinos.- me explicó.
Me habló de su ubicación y de todo lo que en él me podía encontrar.
Me pareció una alternativa inmejorable, así que, a las dos de la tarde me encontraba en el parque de los pinos, en el centro de Plasencia, rodeada de árboles y animales, bocata y Coca-Cola en mano dispuesta a pasar un agradable mediodía.
Di un paseo por el interior con el objetivo de encontrar un lugar en el que comer tranquila y disfrutar del paisaje que me resultó sorprendente.
Tras admirar durante un rato alguno de los patos y pavos reales que deambulaban por allí, totalmente acostumbrados al paso de los humanos muy cerca de ellos, me senté en un banco a comer.
Al mirar a la izquierda, observé que lentamente, pero con paso firme, se iban acercando, hacia donde yo estaba sentada, una mamá pata con sus siete patitos que la seguían muy de cerca.
Asombrada por la destreza de estos pequeños en el arte de caminar detrás de su madre sin perderse ni atropellarse unos a otros a pesar de su cercanía, me percaté de un ruido detrás de mí.
Al girar la cabeza, un pavo real, totalmente blanco me miraba a los ojos a menos de 20 centímetros de mi cabeza. De pronto, pegó una avanzada, pico abierto, hacia mi bocadillo.
Del susto me levanté de golpe, pero quedé mi bolso abierto y a disposición del pavo encima del banco. Con mi gran desconocimiento sobre la ornitología, no me atrevía a hacer grandes aspavientos por miedo a que el animal me saltara encima, pero intentaba darle de señas para que sacara su cabeza del bolso, a ser posible sin llevar nada enganchado al pico.
No sé cómo, me veía en la mitad de un parque precioso, haciendo la imbécil a la vista de cualquiera y planeando una batalla con un pavo que amenazaba con robarme algo del contenido de mi bolso. Rezaba por no tener que salir corriendo detrás del ave tirándome en plancha sobre ella para recuperar algún objeto, como por ejemplo las llaves del coche. La situación me pareció tan ridícula, que me dio por reírme, y a la que el pavo sacó la cabeza, agarré mi bolso y salí corriendo.
Cuando llegué a la puerta del parque, miré hacia atrás y leí en el pórtico de la entrada “Parque de los Pinos”. Recordé entonces el comentario de mi amiga “el parque de los patos”. Lo vi claro, para mí sería el Parque de los Pavos.


miércoles, 25 de abril de 2012

MI RITUAL DE LA NOCHE DEL SÁBADO

Sopla, sopla, sopla. Por un momento pensé que estaba de parto mientras el Cabo de la Guardia Civil me animaba en el transcurso de mi prueba de alcoholemia.
No falla, si vuelvo a casa después de las doce, un caballero vestido de verde, me espera en la rotonda que me lleva a mi localidad, con el aparatito preparado (el alcoholímetro, para los mal pensados) y la bolsa en la mano (la boquilla)  esperando para que yo la desprecinte.
Aunque no bebo nada que contenga alcohol, han tenido que pasar varios años para que no me ponga nerviosa al realizar la prueba. Ahora, me da cierta tranquilidad verlos allí, aunque no sé si porque velan por mi seguridad y la de todos o porque cuando los veo ya sé que estoy cerca de casa.
Este último sábado, repitiendo el ritual de los días en los que llego tarde, mi prueba dio negativa, como siempre.
Cada vez estoy más segura de que no se debe beber cuando hay que conducir, y aunque el principal motivo es el peligro en el que colocas tu vida y la de los demás, también tengo otros, entre los que está que si algún día se me ocurre hacerlo, fijo que me pillan.

lunes, 23 de abril de 2012

UNA EDITORIAL MÁS

El viernes a mediodía, cuando pasaba por el salón de mi casa camino a recoger mi bolso para irme a trabajar, escuché en la televisión que se interrumpía la programación normal para emitir la rueda de prensa que la Vicepresidenta del gobierno iba a dar tras el último Consejo de Gobierno.
Decidí que no pasaría nada por llegar diez minutos tarde al trabajo si a cambio me mantenía informada sobre la actualidad que cada día amenaza con atacarnos.
En la introducción, nuestra Vicepresidenta anunciaba nuevos recortes en educación y en sanidad, cambios en las televisiones autonómicas, cambios que no explico muy allá (o que yo por lo menos no entendí muy bien) sobre el tema del combustible y que el Señor Rajoy acababa de llegar de Méjico esa misma mañana.
Como el tema ha dado, y dará para mucho, lo he vuelto a escuchar en varias ocasiones, en una de las cuales, se me ha venido a la memoria una editorial que leí en el periódico Extremadura hace unos días y de la que dejo copia literal.
Hurones, halcones y retratos
MARTI Gironell 08/04/2012
Los medios de comunicación deben mirar con lupa los presupuestos de las instituciones y fiscalizar a los gobernantes. Estos días, coincidiendo con la aprobación de los presupuestos más austeros de la democracia, hemos conocido algunas cifras. Dan para la demagogia, de acuerdo, pero también para corroborar que, pese a la situación, hay una determinada clase política que nos toma el pelo.
Vean los ejemplos. En el primer aniversario del aeropuerto de Castellón hemos conocido que chupa de las arcas públicas seis millones de euros anuales. Eso son 508.000 euros cada mes en mantenimiento, sueldos, vigilancia y protección de la fauna. La parte de la fauna son 90.000 euros anuales e incluye ocho hurones para controlar una plaga de conejos que amenaza con comerse los cables de la infraestructura. Más una patrulla de ocho halcones para eliminar a las aves que puedan afectar a unos aviones que, de momento, no existen.
Dos días después, y para no perder una tradición obsoleta y narcisista, se anuncia que en los pasillos del Congreso lucirá un retrato de su expresidente José Bono que ha costado 82.000 euros. Los de otros exaltos cargos oscilaron entre 25.000 y 100.000, dependiendo de si se trataba de una foto (la de Marín , también en el Congreso) o una pintura (la de Alvarez-Cascos en el Ministerio de Fomento). Después los criticamos porque no velan por la cultura, y fíjense si aprecian el arte que creen que hay que pagarlo, perdón, que tenemos que pagarlo. Al día siguiente leo que atender a un enfermo de alzhéimer en España supone 30.000 euros cada año. Entre enfermos y cuidadores, hay tres millones y medio de personas afectadas por esta enfermedad. Y no puedo evitar pensar en los hurones, los halcones y los cuadros.
Las tijeras no pueden pasar por las batas de sanidad: hay que cortar las alas de los que tienen sueños de grandeza.

Textos como estos los podemos encontrar en casi cualquier periódico y casi cualquier día, pero este me llamó especialmente la atención, porque aunque los gastos no sean desorbitantes, teniendo en cuenta que últimamente hablamos de miles de millones de euros como el que hablaba antes de las miles de pesetas, recortando en muchos de estos pequeños detalles y no tan pequeños, seguro que alcanzábamos para eliminar muchos de los súper recortes a los que ahora nos enfrentamos.

domingo, 22 de abril de 2012

UN SOPLAMOCOS

De pequeños, y sobre todo en verano, supongo que como todos los niños, mis primos, mis hermanos y yo, nos convertíamos en una panda de fieras por domesticar que agotábamos la paciencia de cualquier adulto que se cruzara en nuestro camino.
Por esa fecha, mi abuela era la persona que más tiempo pasaba con nosotros, junto a nuestra Tata. Ambas, estaban dotadas de una paciencia, que entonces nos parecía muy escasa y que vista ahora, me parece que era casi infinita, pero que cuando la agotábamos solía venir acompañada de una frase algo así como:
“Niño, como no te estés quieto te voy a arrear un soplamocos que verás”
Esta frase la he oído muchas veces y la tenía muy interiorizada, sin embargo, con los años, fue desapareciendo de mi vida.
Ahora, que soy yo la que creo que tengo paciencia infinita a pesar de que los pequeños de la casa piensan que no aguanto nada, he vuelto a escuchar esa frase en boca de la  madre de un amigo, la que hoy juega el papel de abuela.
Cuando la he oído, me he preguntado si esta es una de esas palabras que surgen en el momento adecuado en cada generación o por el contrario es de las que están predestinadas a desaparecer y el que hoy haya sonado ha sido pura casualidad.
Realmente y muy a mi pesar, me inclino más hacia la segunda opción, porque a esta abuela ya se le ha escapado alguna que otra vez aquella de “Niño, como no te estés quieto te voy a dar un hostia que verás”. Aunque gracias a Dios, nunca se ha tenido que hacer efectiva.
No obstante, y en mi particular e insignificante esfuerzo porque nuestro lenguaje no vaya dejando palabras cadáveres expuestas a ser eliminadas de la RAE, aquí dejo el significado de esta.
soplamocos.
1. m. coloq. Golpe que se da a alguien en la cara, especialmente en las narices.

Dejo este enlace porque, como no soy especialmente habilidosa buscando datos en internet, no he encontrado el de la Real Academia de la Lengua Española.

sábado, 21 de abril de 2012

HISTORIA DE 2

A pesar de que la semana ha sido bastante complicada, por fin ha llegado el viernes por la noche.
Esto además de marcar el inicio del fin de semana, que supongo que a todos nos viene bien, suponía tener una cita con el teatro, lo que, dicho sea de paso, me apetecía mucho.
Pues bien, ha sido una noche magnífica.
La obra elegida ha sido HISTORIA DE 2, que cuenta la historia de un profesor de 60 años, que tras mantener varías tutorías con la joven madre de un alumno, terminan enamorados el uno del otro.
Esta obra, que dirige Gabriel Olivares y representan, de forma espectacular (a mi gusto), Jesús Bonilla y Ana Ruiz, está escrita en tono de humor, pero un humor llano, sencillo y fácil, asequible para cualquiera, con unas pinceladas de drama, muy ajustado a la realidad que nos rodea.
Justo al inicio, cuando el profesor Ortiz, hacía recuento de sus 40 años de docencia, recordaba cómo le trataban de usted los alumnos en sus primeros días como profesor, y cómo el último alumno que salió de su clase justo el día que se jubilaba, antes de cerrar la puerta del aula, se volvió y le llamó “Hijo puta”. Aunque esto despertó una carcajada en el público (yo incluida), te hace reflexionar en los muchos cambios que se han producido y en la difícil situación en la que se encuentran, en demasiadas ocasiones, los que a la poco reconocida tarea de la enseñanza y la educación se dedican.
Quizás, por los años que he dedicado a esta profesión y por la especial relación que tengo con los que la siguen ejerciendo, he visto esta obra con otros ojos y he leído entre líneas matices que no me han dejado indiferente.
El autor, la marca como un homenaje a todos aquellos profesores anónimos que día a día hacen posible el milagro de la educación y el aprendizaje.
Y yo, durante las casi dos horas que ha durado la representación, me he sentido totalmente embelesada, me ha hecho sonreír en más de una ocasión y reírme a carcajadas en otras tantas. y sobre todo ha hecho que me olvidara de todo lo que había fuera de la sala.

martes, 17 de abril de 2012

LA PRIMA DE RIESGO

El pasado sábado, cuando llevaba a mi sobrino a jugar el último partido de futbol de la liga escolar, puse la radio con la intención de entretenerlo a él y a su hermana pequeña que enredaba intentando salirse del asiento de protección del coche. Ondacero, volvía a repetir la mala semana que hemos tenido en la Bolsa y la peligrosa situación en la que se encuentra la Prima de Riesgo española. Pulse varios canales, buscando algo de música y mientras los pequeños canturreaban, en mi cabeza se quedó grabada la famosa Prima de Riesgo.
Cuatro días después, en momentos salteados, y cuando no me están atacando con llamadas comerciales a deshora, vuelve a mi cabeza, no sólo la situación de la prima de riesgo (de la que por cierto, hoy no he sabido nada), sino la situación que dentro de unos años vamos a tener a consecuencia de ella.
Esta tarde, en una de las visitas relativas a mi trabajo, alguien, que debió verme cara de inteligente, me preguntó que qué era eso de la prima de riesgo que sale en todas las noticias, que le dan un valor que cada vez está peor, pero que no sabe qué significa.
Menudo papelón, explicar de forma sencilla algo tan complicado y dañino
Primero se me ocurrió que podía decir que es un índice que marca la diferencia entre los intereses que pagará España y los intereses que pagará Alemania por la deuda pública.
Después pensé que sería más sencillo explicar que son los intereses que España tendrá que pagar de más por su deuda pública por el riesgo que corren, los que la compren, de que no se les devuelva su dinero.
Como tampoco me parecía entendible opte por indicar que es el índice que mide el miedo de la gente por comprar deuda pública española, que hace que tengamos que subir el tipo de interés para que la gente se decida a comprarla. Y que a mi juicio va a hacer que andemos superpillados de aquí a diez años.
Al final me decidí por decir que es el índice que marca los intereses que el gobierno va a tener que pagar a aquellas personas que le presten su dinero durante un largo período de tiempo. Y que el hecho de que estuviera cada vez más alta, indicaba que los intereses serían cada vez mayores.
En cada una de las posibilidades, la cosa se iba simplificando y aún siendo consciente de que la explicación quedaría muy coja, seguro que era más asequible y adaptada al colectivo que me había realizado la pregunta.
Finalmente puse un ejemplo:
Prestan dinero a Alemania (compran su deuda pública) y este país paga unos intereses por esos préstamos del 2%
Prestan dinero a España (si alguien lo consigue) y paga unos intereses por estos préstamos del 6%.
La diferencia entre los intereses que paga España y los que paga Alemania son de 4 puntos porcentuales, lo que significa que tenemos una prima de riesgo de 400 puntos.
Cuantos más puntos suba la prima de riesgo, más intereses tendrá que pagar España por el dinero que le presten.
¿Cómo es posible que sea tan difícil de explicar algo que tenemos tan presente en nuestras vidas y que está haciendo que suframos tantos recortes en servicios públicos?
Por supuesto, si esto lo leyera cualquier economista, se echaría las manos a la cabeza y posiblemente me clausuraría el blog, pero al final, las personas que me hicieron la pregunta, entendieron algo más de las noticias que nos bombardean a diario, y aunque me hubiera gustado mucho más explicarles como montar una empresa y ayudarles a ganar dinero, lamentablemente, esta es la situación que tenemos.